Autopublicar VS Editorial tradicional

¡PELEA, PELEAAAA! (insertar voz de Alex Barea) ¡ERIC VA A CRITICAR EL SECTOR EDITORIAL!

Pues… Siento muchísimo la decepción, pero este post no va de poner a nadie en contra ni de ensalzar a nadie. Porque mi experiencia profesional me ha enseñado una valiosa lección: ni todos los autores tienen madera para trabajar con editorial ni todos valen para ser autopublicados.

¿Eres mejor si estás en un lado u en otro? Qué va. Últimamente, de hecho, se estila mucho ser híbrido, que eso mola, pero hay autores que se meten en un mundo u en otro sin saber todo lo que necesitan saber y claro, vienen los dramas. Eso es exactamente lo que te quiero evitar y lo voy a evitar con información (que es poder)


Publicar con editorial: ten en cuenta estos detalles

Publicar con una editorial tiene algo que la autopublicación no puede darte: el respaldo de una estructura que cree en tu libro. Hay algo muy concreto en ver tu nombre en una portada diseñada por un equipo profesional, en que una editorial haya apostado por ti entre los cientos de originales que reciben.

Y eso vale un montón, créeme.

Sin embargo… hay cosas que conviene saber antes de entrar en ese proceso, porque nos lanzamos a tope y ¡PUMBAM! Nos comemos la hostia.

Los tiempos son largos. Muy largos.

Las editoriales españolas reciben una cantidad de originales que, en muchos casos, supera con creces su capacidad de respuesta. Esperar seis meses para obtener una respuesta es habitual. Esperar un año, también. Y en muchos casos esa respuesta nunca llega.

No es mala voluntad. Es que son empresas con recursos limitados y con un volumen de trabajo que no siempre se ve desde fuera. Entenderlo no hace la espera más corta, pero sí evita que te desesperes o que interpretes el silencio como un juicio sobre tu escritura.

La editorial es una empresa, no un agente literario tuyo

Cuando una editorial publica tu libro, asume una inversión: diseño, corrección, impresión, distribución. Y como cualquier empresa, necesita recuperarla.

Eso significa que las decisiones sobre portada, título, fecha de publicación o estrategia de venta raramente son tuyas. No porque quieran ignorarte, sino porque conocen su mercado mejor que tú y tienen que proteger su inversión.

Sobre el marketing: en editoriales grandes, el autor suele tener apoyo de comunicación. En editoriales medianas o pequeñas —que son la mayoría— el peso de la visibilidad acaba cayendo en buena parte sobre el propio escritor. Si esperas que la editorial se encargue de todo, es posible que te lleves una sorpresa.

Los derechos de explotación: léete el contrato

Hay algo que conviene tener claro desde el principio: los derechos de autoría de tu obra son siempre tuyos. Nadie te los puede quitar. Lo que recoge un contrato editorial son los derechos de explotación: en qué territorios puede distribuirse el libro, en qué formatos, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones económicas.

La diferencia no es menor. Tú siempre serás el autor de tu novela. Lo que negocias con una editorial es cómo, dónde y durante cuánto tiempo pueden comercializarla.

Dicho esto, esas condiciones varían mucho de un contrato a otro, y no siempre son fáciles de interpretar sin ayuda. Lee lo que firmas. Y si tienes dudas, consúltalas antes de firmar, no después.

¿Tienes dudas sobre tus derechos como autor?

Tanto si vas a firmar con una editorial como si vas a autopublicar, conocer tus derechos y obligaciones es parte del proceso. El equipo de Pixel Abogados está especializado en escritores y editores y puede ayudarte a entender lo que estás firmando.

Consultar con Pixel Abogados

Publicar con editorial puede ser una experiencia extraordinaria. Pero es una relación con una empresa, no con un fan de tu libro.


Autopublicar: el control total tiene un precio

La autopublicación ha cambiado el mercado editorial de forma irreversible. Hoy cualquier escritor puede publicar su novela sin depender de que nadie la acepte. Eso es una liberación real.

Y también es una responsabilidad enorme que mucha gente no calibra bien antes de empezar.

Tú eres la editorial

Cuando autopublicas, no solo escribes el libro. También eres el editor, el director de arte, el corrector, el responsable de marketing y el distribuidor. Puedes externalizar cada una de esas funciones —y deberías hacerlo con las que no dominas—, pero la coordinación y la inversión son tuyas.

Un libro autopublicado sin portada profesional, sin corrección y sin una mínima estrategia de visibilidad tiene muy pocas posibilidades en un mercado saturado. El lector no sabe si lo has publicado tú o una editorial. Lo que sí nota es si el resultado parece profesional o no.

Los royalties son más altos, pero el volumen es tuyo

En plataformas como Amazon KDP, el porcentaje que recibes por cada venta es significativamente mayor que el que te ofrecería una editorial. Eso es real.

Lo que también es real es que llegar a los lectores sin una estructura de distribución detrás es difícil. Las ventas no llegan solas. La visibilidad hay que construirla, lo cual requiere tiempo, constancia y, en muchos casos, inversión.

El control es tuyo. Todo el control.

Tú decides la portada, el precio, la fecha de publicación, los territorios, los formatos. Puedes actualizar el texto después de publicarlo, retirar el libro del mercado, cambiar el precio en cuestión de horas.

Esa flexibilidad es real y tiene mucho valor. Pero también significa que cada decisión equivocada es tuya.

Autopublicar no es la vía fácil ni la vía difícil. Es la vía en la que tú cargas con todo lo que una editorial haría por ti.


Entonces, ¿cuál es mejor para ti?

Depende de varias cosas que solo tú puedes valorar.

Quizás editorial si… Quizás autopublicación si…
Quieres el respaldo de una estructura profesional Quieres control total sobre cada decisión del libro
Puedes asumir tiempos largos de espera e incertidumbre Tienes o puedes construir una comunidad lectora propia
El control total sobre el libro no es tu prioridad Estás dispuesto a invertir en lo que no puedes hacer tú solo
Tu género encaja con lo que publican las editoriales a las que vas a enviar Tu género tiene demanda en plataformas de autopublicación
Estás dispuesto a ceder derechos de explotación a cambio de distribución y visibilidad No quieres depender de que alguien acepte tu manuscrito

Hay escritores que han tenido carreras largas y satisfactorias por cada una de las dos vías. Y hay escritores que han fracasado por las dos también. La vía no garantiza nada. Lo que garantiza —o no— es la calidad del libro y la estrategia con la que lo lanzas.

Lo que sí es igual en los dos casos

Independientemente del camino que elijas, hay una cosa que no cambia: el texto tiene que estar lo mejor posible antes de salir.

Si vas a enviar tu manuscrito a una editorial, un texto limpio y bien corregido comunica profesionalidad desde la primera página. Los lectores de originales lo notan, y sí influye en cómo leen lo que viene después.

Si vas a autopublicar, la corrección es lo que diferencia un libro que parece profesional de uno que no. El lector no sabe cómo lo has publicado. Sí nota si tiene erratas, inconsistencias o problemas de estilo en el capítulo dos.

En los dos casos, un corrector editorial no es un lujo. Es el paso que hace que todo lo demás tenga sentido.

Sea cual sea tu camino, el texto es lo primero

Si quieres saber en qué punto está tu manuscrito antes de dar el siguiente paso, podemos hablarlo sin compromiso.

ES

Eric Syerix

Corrector y lector editorial. Trabajo con escritores que se toman en serio su texto.

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