Hay un tipo de error en las novelas que no te saca de la historia de golpe. No es un fallo enorme, no es un agujero de trama del tamaño de un camión. Es algo más sutil. Una pequeña incoherencia que te hace fruncir el ceño, volver dos párrafos atrás y pensar: «espera, ¿esto tiene sentido?».
Anda que no nos ha pasado veces leyendo otras novelas, ¿eh?.
Eso es lo que pasa cuando el mundo de una novela no está bien construido. No siempre explota de forma dramática. A veces simplemente gotea. Y un mundo que gotea es tan problemático como uno que explota, porque el lector acaba cerrando el libro sin saber muy bien por qué, con esa sensación de que algo no terminaba de funcionar.
La mayoría de las veces, el problema no es falta de imaginación. Es falta de preguntas.
El error que casi nadie reconoce
Cuando construimos el mundo de nuestra novela, hay una trampa en la que caemos casi todos en algún momento: añadir elementos porque la trama los necesita, sin preguntarnos si ese mundo los sostiene.
El protagonista necesita llegar rápido a otro lugar. Llega. Sin preguntarnos cuánto tarda ese viaje en ese mundo concreto, si hay infraestructuras para hacerlo, si los recursos de ese personaje se lo permiten.
El protagonista necesita información urgente. La recibe. Sin preguntarnos cómo funciona la comunicación en esa época o en ese mundo, si ese canal existe, si ese personaje tendría acceso a él.
Alguien recibe una herida grave en el capítulo doce. En el capítulo catorce está peleando como si nada. Sin preguntarnos qué implica esa herida en ese contexto, qué medicina existe, cuánto tiempo de recuperación sería coherente.
Cada uno de esos momentos es una pequeña fisura. Y las fisuras se acumulan.
Lo que el mundo de tu novela necesita tener claro
Construir un mundo no significa inventarse una enciclopedia antes de escribir la primera página. Significa tener claras las reglas que lo rigen, para poder respetarlas cuando no te convengan.
Porque ahí está la clave: las reglas son fáciles de respetar cuando te ayudan. El reto es respetarlas cuando te complican la vida.
Hay cinco áreas que afectan a casi cualquier historia, independientemente del género:
- La época y sus limitaciones. ¿Qué es imposible en el momento en el que transcurre tu historia? ¿Qué tecnología existe y cuál no? ¿Cómo se comunica la gente, cómo se desplaza, cómo se cura? Estas limitaciones no son obstáculos para tu trama. Son oportunidades para hacerla más interesante.
- El sistema de reglas de tu mundo. Si tu mundo tiene magia, tiene política, tiene una economía, tiene una religión, esas cosas tienen consecuencias. No puedes introducir un hechizo de rastreo en el capítulo tres y olvidarte de que existe en el capítulo doce porque ahora te estorba. Las reglas que creas obligan.
- La cultura y los tabúes. ¿Qué está mal visto en tu mundo? ¿Qué se castiga? ¿Qué normas sociales condicionan las decisiones de tus personajes? Un personaje que rompe un tabú cultural sin que nadie reaccione es un personaje que vive en un mundo de cartón.
- Los recursos y sus límites. Una aldea no tiene los mismos recursos que un imperio. Un personaje pobre no tiene acceso a lo mismo que uno con poder. Cuando los recursos aparecen y desaparecen según lo que la trama necesita, el lector lo percibe como trampa.
- La situación política. Aunque tu novela no sea política, el contexto lo es. ¿Quién tiene el poder en tu mundo? ¿Qué tensiones existen? ¿Qué consecuencias tienen las decisiones de tus personajes en ese contexto? Una guerra que empieza porque sí, sin base social ni motivaciones coherentes, es una guerra que no convence a nadie.
Las preguntas que deberías haberte hecho antes
Todo lo anterior se resume en una sola cosa: antes de escribir esa escena que necesitas que funcione, pregúntate si tu mundo la sostiene.
No si es posible en términos narrativos. Si es coherente con las reglas que tú mismo has establecido.
¿Qué hace imposible la época o el mundo en el que transcurre tu historia, y lo estás respetando cuando no te conviene? ¿Las normas de tu mundo, mágicas, políticas o sociales, siguen existiendo cuando te complican la vida? ¿Tus personajes tienen los recursos que tendrían en su contexto real, o tienen exactamente lo que necesitan cuando lo necesitan? ¿El conflicto surge de forma orgánica del mundo que has construido, o lo has forzado porque la trama lo requería?
Si alguna de estas preguntas te ha hecho dudar, es una buena señal. Significa que estás empezando a ver tu mundo con ojos de lector, no solo de autor.
Por qué esto importa más en fantasía, ciencia ficción y distopía
En géneros como la fantasía, la ciencia ficción o la distopía, el mundo no es el escenario. Es un personaje más. Y como cualquier personaje, necesita coherencia interna para que el lector lo crea.
He trabajado novelas de todos estos géneros, y el patrón se repite con mucha frecuencia: el mundo está trabajadísimo en los momentos en los que luce, y completamente olvidado en los momentos en los que estorba.
Un mundo que solo existe cuando es conveniente no es un mundo. Es un decorado.
Y los lectores de estos géneros, especialmente, lo notan. Son lectores exigentes, acostumbrados a mundos bien construidos, y tienen muy poco margen de tolerancia para las incoherencias.
Qué hacer si sientes que tu mundo tiene fisuras
Lo primero es no entrar en pánico. Casi todas las novelas en proceso tienen alguna fisura. El problema no es tenerlas, sino no verlas.
Si tienes la sensación de que tu mundo no se sostiene del todo, o de que hay momentos en los que has añadido cosas por conveniencia sin preguntarte las consecuencias, el Cuaderno del escritor sin preguntas tiene un bloque específico para esto. Preguntas sobre trama, construcción del mundo, cultura, leyes y política, para que puedas revisar las reglas de tu mundo antes de que las fisuras se conviertan en agujeros.
Y si lo que necesitas es que alguien con criterio editorial revise tu novela y te diga exactamente dónde están las incoherencias y cómo resolverlas, eso es algo que trabajo en mis servicios de corrección e informes de lectura.
Si te interesa, escríbeme a info@ericsyerix.com y hablamos.
