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Estructura narrativa

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Hay un tipo de abandono que duele más que cualquier crítica en Goodreads (que muchas de ellas no son para tanto, creedme). No es el hater que entra con una antorcha. A ese lo ves venir.
Es el lector que confiaba en que tu novela iba a disfrutarla… y desaparece.

Ese que cerró el libro con cariño, lo dejó en la mesilla y pensó: «Luego sigo».
Ese luego es un lugar mítico: se habla de él, pero nadie vuelve.

Aquí viene lo incómodo: cuando una novela no engancha, casi nunca es porque el autor “escribe mal”. Hay gente que escribe decente y no engancha. Hay gente que escribe precioso y no engancha. Y hay gente que no sabe ni poner comas, pero te mantiene leyendo como si te debieran dinero.

¿Por qué?

Porque el enganche no es una cuestión de belleza: es una cuestión de tensión emocional. De esa sensación de «algo se está moviendo y no quiero perderme el momento».

En fantasía y juvenil, el capítulo 1 tiene una misión cruel: convencer a un lector con mil estímulos de que tu historia merece su atención. No necesita que le cuentes el árbol genealógico del reino. Necesita sentir que aquí hay una vida en juego, una necesidad, un peligro.

La clave no es la perfección. Es la pregunta

La mayoría de autores escriben el primer capítulo como si estuviera abriendo una puerta: entra el lector, le enseño el recibidor, le ofrezco té, le explico quién vive aquí y, cuando se sienta cómodo, ya lo llevo al salón donde está la historia.

El problema es que el lector no hay que verlo como un visitante a tu casa, sino como un policía que quiere descubrir un crimen.

Un capítulo 1 que engancha no siempre arranca con acción; pero sí arranca con una fuerza. Algo que tira del personaje. Algo que lo empuja o lo bloquea. Algo que le complica la vida desde el minuto uno, aunque sea con un detalle aparentemente pequeño. Y, sobre todo, arranca con la sensación de que esta historia va a algún sitio.

Si tu capítulo 1 no engancha, normalmente está pasando una (o varias) de estas cosas:

  • No hay promesa (no se entiende qué tipo de historia es ni qué se va a disfrutar).

  • No hay deseo (el protagonista existe, pero no quiere nada que podamos agarrar).

  • No hay fricción (no hay nada que le impida ese deseo, así que todo está “plano”).

  • No hay dirección (el lector no sabe qué pregunta tiene que seguir).

  • No hay pregunta (el lector no tiene nada que le haga querer saber más, no hay intriga ni cuestionamiento).

Señales de que tu capítulo 1 no engancha

1) No se entiende qué está en juego

Pasan cosas, sí, pero no se percibe el coste. Sin coste, no hay tensión. Sin tensión, cualquier cosa puede esperar.

2) Tu protagonista «está», pero no «quiere»

Hay descripción, hay contexto, hay vida cotidiana… pero falta una línea interna que diga: «yo quiero esto» o «necesito evitar esto». Un personaje sin deseo es como una brújula sin norte: puede ser preciosa, pero no te lleva.

3) Empiezas demasiado lejos del conflicto

El mundo, la historia antigua, la profecía, el linaje… todo eso puede ser importante, pero si aparece antes de que el lector se preocupe por alguien, suena a manual. Nadie abre una novela para estudiar.

4) Hay exceso de nombres propios en pocas páginas

Reinos, dioses, ciudades, apellidos, términos inventados… La mente del lector se queda administrando información en vez de sintiendo historia. Cuando leer se convierte en gestión, se abandona.

5) El tono no coincide con la promesa del género

Juvenil no se presenta igual que épica adulta. Romantasy no se siente igual que dark fantasy. Si el tono es confuso, el lector no sabe qué experiencia está comprando con su tiempo… y se retira.

La trampa más común en fantasía: confundir «mundo» con «historia»

Este es el clásico: mi mundo es increíble.

Y yo te creo. De verdad. No dudo en que tengas una enciclopedia larga y enorme sobre cada detalle que pasa en cada pueblo y que te hayas inventado 6 religiones distintas. Eso es genial, pero el mundo, por sí solo, no engancha. Lo hace cuando se convierte en una presión, en una amenaza o en una tentación para un personaje con deseo.

El lector no se enamora de tu sistema mágico. Se enamora de lo que ese sistema mágico le va a hacer a alguien.

Si en la página 1 tu magia es solo decoración, el lector la mirará como mira una lámpara bonita.
Si tu magia es un problema que puede destrozar una vida, el lector se engancha.

La diferencia no es atiborrar al lector con infodump. Es darle pinceladas para que entienda lo que sucede y quiera saber más.

En el siguiente artículo te voy a enseñar cómo hacerlo sin reescribir tu novela: los cinco ajustes que más cambian un capítulo 1 (promesa, deseo, fricción, información útil y cierre con pregunta peligrosa). Porque sí: hay capítulos que “no enganchan” y se salvan en una tarde con bisturí, no con dinamita.

Siguiente parte: Cómo arreglar tu capítulo 1 sin reescribir todo (método en 5 pasos).