Categoría :

Estructura narrativa

fecha publicación :

¡compártelo! :

Si tu capítulo 1 no engancha, lo más probable es que te estés imaginando una solución radical (que os conozco): reescribir medio manuscrito, cambiar el punto de vista, replantear el mundo, o pegarle un tijeretazo a todo y empezar de cero «cuando tengas tiempo».

Y claro… eso es lo que provoca que la mayoría de autores abandonen sus obras y pasen a otra cosa u otra obra.

No porque no seas capaz, sino porque una reescritura completa exige una energía que la mayoría de la gente no tiene mientras trabaja, estudia, vive, lidia con su propia cabeza y, además, intenta escribir.

La buena noticia es que, muchas veces, el problema del capítulo 1 no es que esté mal escrito. Es un problema de enfoque. Eso se ajusta con una lectura objetiva: cambiando dónde pones el peso, qué enseñas primero, y qué pregunta dejas abierta.

Aquí te voy a dar unas sugerencias para que no pierdas la cabeza por el camino:

Paso 1: define la promesa 

La promesa es el pacto invisible que haces con el lector. No es la sinopsis de Amazon ni el pitch de un editor. Es lo que el lector va a sentir si se queda. La razón emocional por la que está aquí y quiere avanzar hasta terminar la obra.

En fantasía y juvenil se nota muchísimo cuando no hay promesa, porque el texto se convierte en una escena bonita, impactante, sobrecogedora…, pero el lector no entiende qué experiencia le estás ofreciendo (ni qué narices está pasando, porque no entiende nada ni hay un hilo que le ayude a entender).

Hazte estas preguntas antes de tocar una sola frase:

  • ¿Qué tipo de historia es esta en esencia (aventura, supervivencia, romance, identidad, misterio, venganza…)?

  • ¿Qué va a cambiar para el protagonista?

  • ¿Qué espera el lector si sigue: peligro, ternura, tensión, asombro, humor, oscuridad?

Ahora conviértelo en una frase sencilla. Solo una.

Ejemplos de promesa (para que veas el formato, no para copiar):

  • Una chica descubre que su magia es ilegal y van a cazarla.

  • Dos rivales tienen que colaborar o mueren… y se odian con ganas.

  • Un chico hereda un legado que no quiere, pero el mundo lo empuja a aceptarlo.

Tu capítulo 1 no tiene que contar eso. Tiene que darlo a entender.

Test rápido: Marca SÍ/NO:

  • ¿Puedo describir mi promesa en una frase sin hablar del lore?

  • ¿Se intuye el género y el tono antes de la página 3?

  • ¿La primera escena apunta a la experiencia (peligro/romance/misterio), no solo a presentar?

 

Paso 2: haz visible el deseo del protagonista

Este es el fallo que más veo en primeros capítulos: el personaje aparece, existe, está en su vida… pero no quiere nada que el lector pueda conectar con él y querer saber más. En juvenil, el deseo suele empezar humilde y crecer con la historia. Es normal.

Deseos que funcionan desde el minuto uno:

  • Quiere pasar desapercibido.

  • Quiere demostrar que vale.

  • Quiere escapar de un lugar/etiqueta/destino.

  • Quiere proteger a alguien.

  • Quiere que no descubran algo.

El truco no está solo en decirlo: está en hacer que importe. Dile al lector por qué ese deseo es vital, aunque sea con un detalle: una vergüenza, una amenaza, un trauma pequeño, una consecuencia.

Test rápido: Marca SÍ/NO:

  • ¿Se entiende qué quiere el protagonista en las primeras 2–3 páginas?

  • ¿Se entiende por qué le importa?

  • ¿Su deseo entra en conflicto con algo (aunque todavía no explote)?

 

Paso 3: mete fricción desde el inicio 

Puedes tener un capítulo 1 tranquilo y aun así tener fricción, porque lo que buscas es un contrapunto, algo que choque. De hecho, los capítulos tranquilos con tensión latente enganchan muchísimo.

Si tu protagonista quiere estar tranquilo, el mundo le interrumpe.
Si quiere esconderse, alguien lo mira demasiado.
Si quiere huir, aparece una obligación.
Si quiere encajar, alguien lo expone.

Ideas rápidas de fricción que no requieren pelea:

  • Una carta que llega cuando no debería.

  • Una norma que lo asfixia.

  • Alguien que sabe demasiado.

  • Un rumor que lo amenaza.

  • Una oportunidad que le da miedo.

  • Un detalle del mundo que lo perjudica, no que lo adorna.

La clave en esto es no confundir fricción con tensión. Es la tensión lo que hace que un lector quiera avanzar, para poder aflojar esa presión del pecho.

Test rápido: Marca SÍ/NO:

  • ¿Algo complica la vida del protagonista en la primera escena?

  • ¿Ese obstáculo tiene consecuencias (aunque sean pequeñas)?

  • ¿La fricción está conectada con la promesa de la historia?

 

Paso 4: reduce información, no hagas infodump 

Aquí es donde muchas novelas pierden lectores con educación y sin drama. No porque el worldbuilding sea malo, sino porque llega antes de que el lector tenga un motivo para querer zambullirse en él y ser un friki de tu obra.

La regla práctica: si el lore no cambia la emoción de la escena, sobra (por ahora). Tu mundo debe funcionar como presión. En vez de explicarme cómo funciona lo que has creado, muéstrame qué está prohibido, qué se castiga, qué se admira, qué se teme.

En vez de, me lo invento, nacieron bajo la tercera luna y tienen un tatuaje, prueba a mostrar:

  • Esa marca te impide trabajar.

  • Te obliga a esconder la muñeca.

  • Te convierte en objetivo.

Como diría una publi de Rocío Jurado: es lo mismo, pero no es lo mismo.

Test rápido: Marca SÍ/NO:

  • ¿Lo que cuento del mundo afecta al protagonista en esta escena?

  • ¿He reducido nombres propios y términos inventados al mínimo imprescindible?

  • ¿Estoy mostrando normas y consecuencias en vez de explicarlas?

 

Paso 5: cierra el capítulo con una pregunta peligrosa

El famoso cliffhanger. No necesariamente uno artificial, sino un cambio de estado. Una puerta que se abre. Una amenaza que aparece. Una decisión que vamos a ver sus consecuencias a lo largo de la novela.

Finales que ayudan a querer leer más:

  • Descubre algo que lo obliga a actuar.

  • Alguien lo ha visto/identificado.

  • Aparece una amenaza concreta, no abstracta.

  • Toma una decisión que ya no puede deshacer.

  • Se rompe su normalidad.

Si terminas el capítulo con calma absoluta, el lector no siente esa necesidad de seguir. No has escrito un manual para coger y soltar a placer, sino una novela que quieres que todo el mundo no sea capaz de dejar en la mesita de noche.

Test rápido: Marca SÍ/NO:

  • ¿Al final del capítulo el protagonista está en un estado distinto que al principio?

  • ¿Hay una pregunta clara que el lector quiera responder?

  • ¿El capítulo 2 empieza con alguna respuesta (por pequeña que sea)?

 

Lo que NO debes hacer

  • Empezar explicando el mundo antes de que exista una necesidad humana.

  • Abrir con contexto histórico como si el lector ya hubiese firmado un contrato.

  • Meter cinco nombres propios por página y esperar que se acostumbren.

  • Confundir misterio con confusión.

  • Usar el prólogo como vertedero de lore para no estorbar después.

  • Presentar al protagonista sin deseo ni fricción, confiando en la paciencia del lector.

  • Terminar el capítulo 1 redondo y tranquilo como si la historia ya estuviera servida.

   

Test final: Marca SÍ/NO:

  1. ¿Se intuye la promesa de la historia antes de la página 3?

  2. ¿Se entiende qué quiere el protagonista?

  3. ¿Hay fricción desde la primera escena?

  4. ¿El worldbuilding aparece como presión o consecuencia, no como explicación?

  5. ¿He recortado términos/nombres propios que no son imprescindibles todavía?

  6. ¿El final del capítulo abre una pregunta peligrosa?

  7. ¿El capítulo 2 arranca porque algo ha cambiado?

Si tienes 5 o más SÍ, tu capítulo 1 probablemente tenga mucho potencial. Quizá solo necesita enfoque, limpieza y un cierre con más colmillo.

Si tienes 4 o menos, tampoco pasa nada: estás a tiempo de revisarlo. Lo bueno del enfoque es que se entrena.

Espero que con esto hayas podido tener más claro cómo redactar un buen primer capítulo. Si aun así, necesitas ayuda profesional, tengo un servicio que es Informe textual, donde te analizo los tres primeros capítulos de tu novela para saber si engancha, si tiene buena presentación de personajes y qué tipo de público querría leer tu novela.

Contáctame a info@ericsyerix.com para saber más.